Atención, se abre en una ventana nueva. PDFImprimirCorreo electrónico

Cuando compramos en el mercado productos congelados, y llegamos a casa, lo primero que hacemos es sacar esos productos, para colocarlos cuanto antes en el congelador. Lo mismo hacemos cuando compramos carne o pescado y no deseamos consumirlos el mismo día de la compra, sino en días posteriores, sin una fecha fija.

Pero llega el momento de descongelar esos alimentos, y no todas las formas son correctas, pues dependiendo de la forma que elijamos, el producto puede perder gran parte de sus propiedades nutricionales, y su sabor. Las dos formas menos recomendables son, por un lado, descongelando el producto en el microondas (nada recomendable, incluso en el modo de descongelación), y por otro, dejando el producto en la encimera a temperatura ambiente, para que se descongele (poco recomendable).

La mejor forma para descongelar un producto, es colocándolo en el frigorífico la noche anterior si lo vamos a consumir a mediodía del día siguiente, o bien el mismo día por la mañana, si lo vamos a consumir en la cena de ese mismo día. El producto congelado lo sacaremos del congelador, y lo pondremos en el espacio de la nevera donde habitualmente dejamos el resto de alimentos, sobre una bandeja, para recoger el agua que puedan soltar. Colocándolos en el refrigerador, conseguiremos una descongelación prolongada, donde los cambios de temperatura son lentos y por tanto, las propiedades del producto se mantienen casi inalteradas.

Aunque nuestros hábitos de conducta y nuestro ritmo de vida, muchas veces nos impiden llevar a cabo una descongelación correcta de los alimentos (las prisas, la falta de tiempo, etc.), no estaría de más, tener presente este sencillo consejo, no solo para que los alimentos nos aporten todas sus propiedades nutricionales, sino también para que mantengan todo su sabor.
Share/Save/Bookmark